Publicado en Uncategorized

Enfrentarse al miedo

Ojuela_19_Nube

Cuando escribí mi primera entrada me decía una amiga que sin quererlo trasladé ese escrito a la niñez y me describí tal cual era, siendo un niño de 8 o 10 años cuando empezamos a conocernos. Según me decía ella desnudé mi personalidad donde sobresale la nobleza y el carácter para superar eventos y transformarme.

En lo de transformarse también entra en contacto con enfrentarme al miedo porque ha sido una constante en mi vida y en esa infancia de búsqueda allí  siempre estaba el miedo, que he tenido que transformar para poder pasar página y seguir viviendo, moviéndome. Desde la infancia eran tantos que ya ni me acuerdo, sí eran algunos hacia cosas concretas, relacionadas a la vida diaria y cotidiana; y más profundas relacionadas a mis seres queridos más cercanos, a perderlos, a no tenerlos más o simplemente a pensar mucho en el mañana.

Al final del día, el miedo llega porque no puedes controlarlo todo. La fragilidad de la vida te hace querer controlarlo todo y es imposible, no hay manera. Si eres creyente, y yo creo en Dios, y lo he experimentado en mi vida, sin tener esa certeza que Dios existe porque lo he visto en hechos concretos te entra una total aflicción. Así es que el miedo no existe está en tu mente y es tu deber manejarlo y tenerlo a raya. Yo puedo, tu puedes, todos podemos.

Anuncios
Publicado en cuento corto

A una dálmata llamada “Pecas”

Mi padre hacía muchas cosas sin pensar. La mejor de todas fue haber llevado sin consultar a nadie, a su esposa sobre todo, si era posible quedarnos con un perro. Resulta que un buen día apareció con el perro haciendo un escándalo: que le habían regalado un perro y que se lo traía a sus hijos, nosotros. Lo importante aquí es que el perro se quedó, era hembra y quiero hacerle un tributo a mi perra, a una dálmata llamada “Pecas”.

Nunca se me va a olvidar cuando llegó, pues decían que ya era vieja, tenía 5 años en edad de perro y que no podía tener hijos. Esa imagen de ella, en una casa nueva, nerviosa, temblando y con los ojos color miel buscando una cara amiga es imposible de olvidar.

Resulta que vivíamos en el campo, con un cafetal al lado de la casa y la perra se volvió la mejor amiga de mi hermano pequeño y mía. Era tan singular y miedosa y pasábamos tanto tiempo con ella, que llegamos a conocerle completamente su carácter,  pues sí lo tenía a pesar de ser tan nerviosa. Si habían truenos se escondía en un ropero. Si veia algún mueble con cojín lo hacía su cama y sacarla era tarea de titanes o si se trataba de defendernos se le tiraba encima a cualquiera, sin embargo siempre relucía su nobleza, sus ojos color miel y su compañía incondicional.

Lo más simpático era que decían sus anteriores amos que no podía tener crías y resulta que medio vecindario tuvo amores con ella y tuvo perritos. Nunca sabíamos si estaba esperando crías o no. Lo que sabíamos era cuando iba a parir y se iba a hacer un hueco detrás de la casa y se encargaba de sus cachorros. Usualmente tenía tres, dos salían muertos al nacer y el tercero vivía, que generalmente se quedaba viviendo con nosotros, ninguno se parecía a ella, eran hijos de la calle.

Lo que más recuerdo es que vivió muchos años más, creo que 10 años más o sea que si era vieja cuando llegó, lo era más cuando murió. Es la fecha, casi 25 años después y sigue viva, no hay animal más noble que el perro y “Pecas” lo era, más fiel aunque le hagas barbaridades, más solidaria y más tonta a la vez, pero allí estaba a tu lado. El día antes que murió intenté hacerla levantar como siempre lo hacía, me dedicó una de sus miradas cariñosas intentó levantarse y no pudo, se acurrucó y murió al día siguiente. Me tocó enterrarla debajo de un árbol de mandarinas con mi hermano y alli quedó su cuerpo en el cafetal, pero me quedó su pose, su recuerdo, su ladrido, su nervio, su miedo, su amor y su compañía.

Al final se volvió eterna porque vive en mi memoria, tal como el día que llegó, nerviosa, temblando y como que aún la tengo a mi lado. ¡Vive por siempre “Pecas”!

Publicado en Uncategorized

Soy un creyente de las personas

Cuando era muy pequeño tenía una idea de la vida propia de mi mente infantil. Pensaba que de por sí todo era bueno y en consecuencia la gente era buena y permanecía así para siempre. Era y a pesar de todo un creyente en la gente. ¿Un humanista diría hoy? Si, pero simplemente un creyente en las personas un “believer”. ¿Lo sigo siendo hoy? ¡SI!

Creo que sería muy triste si no creyera en las personas. Las personas, cada una te dan parte de ellas y con sus brillos y grises y negros te aportan algo, a cada momento de tu vida, sea como sea.

Todo ha cambiado desde que empezó ese mundo de mi mente de pequeño porque no podemos negarlo, la vida es muy dura y todo empieza y se acaba o se transforma. Unos y unas van y vienen, otros se transforman y vuelan, otros se quedan atrás, otros mueren y otros permanecen, pero al final tu vida está rodeada de personas que hacen que tu vida sea la que es y que con todo lo que son te aportan para lo que eres. Al final ese mundo de pequeño no es irreal, pues todo tiene su lado bueno y malo, gris y negro, amarillo y azul brillante, y lo mejor de todo es que lo puedes pintar como quieras y deja de ser ese mundo que ve tu percepción y se convierte en el mundo que quieres que sea. Atrevete, dibuja, pinta, cambia, transformate y sobre todo evoluciona. No te quedes estático. ¿Te atreves?