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¿Dejarse caer o aguantar? Tu tienes la llave

tu-tienes-la-llave¿Dejarse caer o aguantar? Lo aplico a casi todo, ya que diariamente estás ante esta disyuntiva de si dejarte caer o aguantar y seguir adelante.

Comentando un poco con un buen amigo, hablábamos de cuantos problemas tiene la vida en estos días que si económicos, que si de pareja, problemas emocionales, de comunicación, de la lucha del débil contra el fuerte, de la corrupción moral y social y no se de cuántas cosas más.

Hablábamos del sufrimiento que vemos a diario. En nuestras familias, en las sociedades que nos ha tocado vivir y qué hacemos ante esto, ¿nos dejamos caer o seguimos?

Y el punto es ¿cómo aguantamos? Unos buscamos a Dios y siempre nos regala esperanza, otros se refugian en vicios y salen peor, pero el que anda desconcertado sin saber para dónde ir o adónde va, ¿cómo hace para vivir, para seguir funcionando? Sinceramente no lo se, no puedo imaginármelo.

Con otras personas he hablado de lo mismo y cuántos problemas hay por allí. Miles de miles.

Hace años hablando con una psicóloga me decía que Gracias a Dios los humanos tenemos capacidad de resiliencia, esto es parafraseando, de en medio de la adversidad ir avanzando y no dejarnos caer. Es un término moderno aplicado a la psicología que significa “capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas” de cualquier tipo y que la misma “potencia la felicidad”. Cayendo a este punto, una de mis hermanas me repite todo el tiempo ” sé feliz hoy” con lo que tienes, con lo que eres como persona, con  lo que eres capaz, con disfrutar tus dones, tus capacidades, tu vida; y otro buen amigo me dice ¿de dónde te ha traído Dios? ¿de dónde te ha sacado? ¿de qué te ha salvado? y hoy estás aquí contando esta historia.

Potencia tu felicidad hoy día. Y no pienses que felicidad es tener eso que ansías materialmente, es encontrarte a ti mismo, quizás hacer lo que te gusta, es dejar ese lastre que llevas cargando a la espalda, ese sufrimiento que te ahoga dejarlo ir. Inténtalo sólo por hoy. La vida es demasiado corta para meterle tanta mente a las cosas, ya que todas pasan, todas y aunque te haya pasado de todo no dudes que puedes que eres capaz de darle vuelta a la página, recomenzar, reinventarte y ver lo genial que eres.

En fin, caerse no es una alternativa, es seguir adelante a pesar de todo y al terminar este escrito a ti que lees, la vía fácil, ´express´ como lo es todo en día no lo es tampoco y no te dejes. Busca medios, reinventate, crea en ti una nueva persona, seguro que podrás, el poder está en ti.

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El dolor, ¿ lo manejas o te maneja?

Redcross

El dolor tan presente y tan ausente en nuestra vida. Presente si lo enfrentamos quizás por un dolor físico pero cuando se va o se acaba la causa de ese dolor físico llega una sensación de alivio y se vuelve ausente, pero queda otro tipo de dolor. Ese dolor que siempre llevamos dentro: el de no recuperarnos de heridas del pasado, de no aceptar las circunstancias que nos han tocado vivir o de simplemente no aceptar nuestra vida.

El dolor moral (no sé si así se llama) y el físico tan junto y tan separados porque el primero si no trabajas en él te consume. Para el segundo te puedes tomar un analgésico o quitas el orígen del mismo y pasa, pero para el segundo habilidades y ayudas mayores serán necesarias para poder superarlo. Sin embargo, es necesario mencionar que el principal ayudador para que el dolor moral pase y se vaya de tu vida eres tú mismo. Sé que es muy difícil llegar a la raíz del dolor, porque a la larga lo que proyectamos en nuestro exterior son efectos de nuestro dolor, con decisiones, con actitudes y con formas de actuar que son un grito de auxilio pero que no mucha gente puede identificar o mucha gente no quiere ver o no quiere involucrarse. Hasta uno mismo, luego de hacer por reiteradas ocasiones actividades que se vuelven comunes y triviales pueden llegar a convertirse en un síntoma del dolor que te consume y no te das cuenta.

No sé qué te pase hoy. No sé si te duele una parte de tu cuerpo o si por el contrario padeces un dolor físico crónico, lo que sí sé es que el dolor no puede gobernar nuestra mente y nuestra vida. Igual sé que es duro mirarse hacia dentro porque nuestras oscuridades que las conoce Dios perfectamente nos dan miedo o ver de lo que somos capaces nos aterra aún más. Sólo te digo hoy intenta mirarte a ti mismo, descubre porqué te duele, porqué no superas lo que te tiene atenazado allí bajo esa capa gruesa de dolor y libérate. No sé en qué crees y pide que salga ese dolor, lo que sí se es que el dolor puede consumirte y hasta matarte, pues puede llegar a ser una pesada carga insoportable si no sabes identificar sus síntomas, sacarlos de forma adecuada y responsable y extirpar la raíz.

La vida te puede marcar, pero tú eres capaz de quitarte esa marca, pues tienes derecho a vivir sin dolor, aunque es una realidad que la misma vida no está exenta de dolor,  lo importante es cómo lo vivimos y lo manejamos, cómo nos relacionamos con él y sobre todo cómo lo inhabilitamos para que no gobierne nuestra vida. Tarea titánica pero de valientes, porque llegar a tu raíz de dolor será el inicio de un brillante futuro, que no estará exento de dolor, pero que sí te ayudará a saberlo manejar mucho mejor de lo que hayas hecho hasta ahora. ¿Lo has intentado? Prueba aunque sea una vez ver de dónde viene tu dolor o tu insatisfacción y talvez es algo sencillo pero seguro que lo puedes resolver.

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Lo cotidiano, como la mejor manera de vivir

blog de joseferjuan

Me encantaría escuchar de alguien que su vida cotidiana es la mejor manera de vivir, porque cuando pregunto esto -habitualmente en la escuela- o leo entre líneas lo que algunos piensan, lo cotidiano viene siendo relegado a aquello que tenemos que hacer pero que no desearíamos hacer. Algo así como si nuestra vida cotidiana -de lunes a domingo- fuera el resto de nuestros verdaderos planes o la mediocridad en la que se han quedado encarcelados nuestros sueños.

Me encantaría que alguien dijera, con solemnidad y contundencia, que está enamorado de su vida, con sus contingencias y desasosiegos. No hay otra forma, dicho sea de paso, de ser feliz. No hay más oportunidad que aquí y ahora.

Me encantaría que los que escriben libros invitando a grandezas, empezasen por sí mismos. Y reconocieran, al final de sus páginas, que ellos han vivido su vida pero que otras personas, sea quien sea…

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