Músculos cansados y caos en medio

RobertoViajeIsrael+060

Sin saberlo tenía desde agosto de 2016 abandonado este blog. Creo que como me decía una amiga, la rutina te atrapa y te “comen” los días sin que hagas cosas distintas o que comuniques cosas distintas a las que hacés diariamente o no ves a otras personas . Sin embargo, todo tiene una razón y se juntó el cansancio mental y físico con los hechos de la vida que nos impactan sin quererlo.

Esta entrada nace por una crisis personal (la mía), que ya terminó y que en medio de cansancios y nervios descontrolados, nuevamente vuelvo a salir a la luz en medio de estas letras.

Entre mis músculos cansados y mi ánimo decaído se entremezcla el caos de la vida moderna. Vivir en el mundo que vivimos hoy en día trae cansancio, angustia y dolor. No ha pasado medio día u horas cuando te das cuenta de la última catástrofe natural o creada por el hombre contra el propio hombre, en las redes sociales,  para saber que sucedió un desastre. Y si ves, los periódicos locales dedican una parte a esto y las redes sociales te atrapan con su inmediatez.

Hoy pensé que era momento de volver a escribir. Los capítulos se cierran, aunque estén cansados los músculos y los momentos que estemos viviendo puedan ser muy duros y oscuros. No todo es gris o negro y en  medio de la paleta de colores de la misma vida encontramos esperanza, paz y color porque de colores está hecha la vida, aunque vivamos en crisis de grises oscuros y de dolor.  Y todo pasa, lo bueno, lo malo; lo feo, lo bonito; lo gris, lo colorido; lo triste, lo alegre y la vida se reinventa día a día, ¿Listos para esta nueva aventura?

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¿Recuerdos grises o de colores?

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Autor: Bernd Luz, bajo licencia creative commons

Por Roberto Menicucci

Leyendo a otro autor, pensaba que sólo yo me ponía a pensar en el efecto de los recuerdos. Sin embargo, veo cada vez que más y más personas igualmente le dedican tiempo a idealizar o tachar un acontecimiento, un lugar o a una persona por medio de su memoria.

Dicen que los hechos y las personas se mantienen en nuestra mente tal y como las recordemos y si las llegamos a enfocar mal, vendrán de vuelta de esa forma y si la recordamos bien, será el mejor regalo que nos dará nuestro cerebro. Sin embargo, en mi caso mis recuerdos son de personas, de aquellas queridas que se han ido. No se porque los que ya no están aquí, cerca, conmigo o han dejado una huella en mi, permanecen. Creo que todo es una mala pasada de la nostalgia: por lo vivido, lo compartido o lo hablado en un determinado momento y me pregunto ¿Esto es bueno o es malo?

Me decía alguien que es malo, puesto que la persona se ha marchado y por lo tanto, simplemente hay que dejarla ir. Me cuesta, pero lo estoy intentando. Llámese padre, llámese amigo, llámese relación, llamése familiar, llámese buenos momentos pasados. Sin embargo, creo firmemente que si no pienso en ellos dejarán de existir y es lo que menos quiero, por eso me cuesta tanto.

Recuerdos por etapas

¿Te ha pasado que recordás por etapas? Hoy que escribo esto, pensaba en los compartimientos que mi mente ha ido creando para hacer espacios. Espacios para la mente del niño que fue y del que queda muy poco, recuerdos del adolescente que perdió también y sufrió en esa época de cambios y archivo de la vida de adulto que ha recibido tantas lecciones que ya creo que se tendrían que separar por capítulos y décadas.

¿Es malo el ejercicio de la memoria?

Los laberintos de mi mente y la de todos nosotros son engañosos. Me decía un amigo que me quiere bien, que la vida no es gris, por lo tanto este laberinto sí que se pinta de gris muy seguido y allí sí se vuelve perjudicial este ejercicio vital, pero sin historia no seríamos seres humanos.

Escribía esto porque muchas veces los recuerdos pesan y como me decía una muy querida amiga también hay que dejar ir,  para que la mente descanse, para que ese hecho no te marque más, para que el futuro sea distinto, para que seas más liviano.

Por otro lado, si no tenemos recuerdos pues no tenemos historia. Y lo seres humanos sin historia no seríamos humanidad, sociedad o país . ¿Cómo te va con tu madeja de memoria? ¿Se pinta de colores o es gris? Déjame tu comentario.

 

 

 

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Y ella estaba presa, pero de sí misma

 

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Recuerdo haber hablado con esta mujer muchas veces. Muchísimas. Y en todas las pláticas siempre salía a relucir cuántas cosas no había hecho y que hubiera podido hacer. O que no las hizo porque no tuvo las posibilidades o quién le ayudara. Conclusión: esta mujer era presa de su propia mentalidad y era una víctima de los demás. Según ella.

La mentalidad es la forma en la que vemos las cosas, influenciados por cómo nos criaron o en cómo “nos acomodamos” al mundo. Es tan grande la cantidad de gente que se acomoda a esa forma de ver las cosas y se queda allí, como dice el título, presa, presa de sí misma.

Conozco personas que viven así… para qué barrotes si la mente los y las tiene encerrados en sus esquemas y actitudes. Sin embargo, salir de esa cárcel de la mente pasa por intentar verse con sinceridad para verte cómo tu mente te la ha jugado y te has acomodado. Verse a uno mismo es muy difícil, porque da miedo, ver quizás lo que somos y no nos gusta.

¿Cuántas veces no tomamos el reto que se nos ofreció y nos quedamos esperando al siguiente y no llegó?

¿Cuántas veces culpamos a los demás de lo que son nuestras propias responsabilidades?

¿Cuántas otras más ese suceso que te marcó la vida es el declarado “culpable” por cómo te sientes? ¿Cuántas veces lo has dejado que se instale y no has buscado cómo curarlo?

Sabes… naciste libre y no puedes estar presa o preso de un suceso, de una circunstancia, de un miedo, de una situación, de una decisión no tomada. ¡Atrévete! Rompe las cadenas de tu cárcel. Allí afuera está un mundo abierto, esperándote para que lo agarres con todas tus fuerzas y por fin seas libre, sin que nadie te detenga, las posibilidades son infinitas. Solamente toma una decisión: vale la pena.

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Afán de recomponerse

Estos días descubrí que tengo un afán de recomponerme. ¿Esto qué es? andar buscando en la red todo tipo de palabras, frases y pensamientos que me dejen algo y que me ayuden en algún aspecto interno de mi vida, el que sea. Sin duda, no es recomponerse porque al final para eso se requiere tiempo y esfuerzo que por leer una frase no va a llegar a cambiar algo en mi interior.

Y recomponerse ¿porqué? porque siempre pienso que estoy inacabado interiormente y que necesito mejorar en muchas cosas. No se si esto es bueno o malo, pero los temas de autoayuda, de llenar aspectos que según yo no están bien en mi van detrás de esas frases.

Algunas de esas frases quedan y las guardo. Otras pasan al olvido y otras me las invento yo mismo y se me olvidan también. El dichoso Facebook me ha estado recordando cosas que escribí hace 4 o 6 años en “mis estados” y la verdad es que finalmente no las he llevado a la práctica. Reacción: autorecriminación, qué mal.

Moraleja: desafanarme por auto componerme, cada cosa se acomodará en su momento y cuando tenga que hacerlo.

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La esperanza: ¡si o si!

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Cuando la vida se torna muy difícil nuestra mente se agobia y se pone en situacion de alerta. Lo mismo cuando los acontecimientos se tornan muy agresivos en nuestro entorno, lo que puede hacer que lleguemos a perder la esperanza. Sin embargo, Dios existe y nos recuerda que cada día tiene su propio afán y que en un dos por tres o al día siguiente las cosas cambiarán y ya no serán las mismas, o el acontecimiento se modificará en sus circunstancias y se podrá resolver o abordar de otra manera.

La esperanza es “un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados”, donde esperamos que los mismos cambien y se tornen positivos para dejar atrás la tormenta. Esto es muy cierto.

Creo que los seres humanos sin esperanza moriríamos lentamente, puesto que si nos encerramos en el ofuscamiento de nuestra mente y la dificultades nos vamos a un hueco.

Si por cualquier circunstancia tu vida se torna difícil y crees que no hay remedio para lo que te pasa, haz este ejercicio muy sencillo: mira hacia el cielo y si es al final del día mejor. Verás en el azul del cielo o en el atardecer que Dios te está diciendo ¡aquí estoy! Eso que sientes pasará y lo que hoy ves negro ya no lo será más. Inténtalo, la vida será más fácil y llevadera si dentro de tu interior intentas vivir un día a la vez, mirando al cielo tu vida se pintará de otro color y será color esperanza…