Publicado en Reflexiones, Superación

Seguir adelante…

Esta frase sin duda plantea un pensamiento positivo, que con toda su fuerza lo es. Me lo comentaba un amigo que tiene un blog y en el que comenta sus luchas internas personales, que son muy interesantes y que le plantean siempre un reto.

Para él la frase termina  “seguir adelante para que veas el sol brillar y puedas encontrarlo más adelante”. Este amigo lo plantea para sus luchas personales. La imagen del sol igualmente es muy fuerte, puesto que la luz solar lo llena todo, lo invade todo, ya sea física o mentalmente.

¡Cuántas veces en la vida nos planteamos si seguir o no seguir! En mi caso particular es extraño que me detenga para no continuar, siempre a pesar de lo que pueda pensar dentro de mi o los temores que pueda tener, me auto empujo y auto impulso porque muchas veces no es opción quedarse sin seguir adelante. Esta imagen del sol brillante es un recordatorio que más adelante el camino puede estar más claro de lo que se mira al principio y que los pasos iluminarán ese sendero que estamos auto trazando.

Estoy más que claro que la vida sin movimiento se estanca, se pudre, se acomoda en cualquier ámbito de la misma y que tenemos que ser muy cuidadosos para realizar un auto exámen periódico que nos pueda indicar cómo estamos.

Es verdad que cuando estamos estancados sin buscar “ese sol” y “ese movimiento” hay síntomas que denotan que no estás yendo para adelante, sino que estás parqueado.  Es básico tener una propia señal detonadora de síntomas, pero lastimosamente solo el tiempo o la reflexión propia son las que indican si acaso sigues buscando al sol más adelante o estás muy acomodado en tu realidad que no va para adelante ni para atrás.

Por supuesto que hay que seguir, no importan las circunstancias que siempre serán variadas o se pueden tornar amenazantes. Además, si acaso en el camino decidimos que se tiene que seguir otra ruta, no hay mejor opción que tomar otro rumbo, pero seguir.

Yo quiero ver el sol al final del camino. Lo voy a tener presente para saber que moviéndome voy a encontrar siempre la luz al final del sendero o las cosas que me lleven por un determinado camino siempre serán nuevas o diferentes. El punto es moverse y seguir buscando la luz, el sol y el camino que se hace al andar. ¡A moverse!

 

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Músculos cansados y caos en medio

RobertoViajeIsrael+060

Sin saberlo tenía desde agosto de 2016 abandonado este blog. Creo que como me decía una amiga, la rutina te atrapa y te “comen” los días sin que hagas cosas distintas o que comuniques cosas distintas a las que hacés diariamente o no ves a otras personas . Sin embargo, todo tiene una razón y se juntó el cansancio mental y físico con los hechos de la vida que nos impactan sin quererlo.

Esta entrada nace por una crisis personal (la mía), que ya terminó y que en medio de cansancios y nervios descontrolados, nuevamente vuelvo a salir a la luz en medio de estas letras.

Entre mis músculos cansados y mi ánimo decaído se entremezcla el caos de la vida moderna. Vivir en el mundo que vivimos hoy en día trae cansancio, angustia y dolor. No ha pasado medio día u horas cuando te das cuenta de la última catástrofe natural o creada por el hombre contra el propio hombre, en las redes sociales,  para saber que sucedió un desastre. Y si ves, los periódicos locales dedican una parte a esto y las redes sociales te atrapan con su inmediatez.

Hoy pensé que era momento de volver a escribir. Los capítulos se cierran, aunque estén cansados los músculos y los momentos que estemos viviendo puedan ser muy duros y oscuros. No todo es gris o negro y en  medio de la paleta de colores de la misma vida encontramos esperanza, paz y color porque de colores está hecha la vida, aunque vivamos en crisis de grises oscuros y de dolor.  Y todo pasa, lo bueno, lo malo; lo feo, lo bonito; lo gris, lo colorido; lo triste, lo alegre y la vida se reinventa día a día, ¿Listos para esta nueva aventura?

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Coleccionistas de recuerdos-memorias

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Por Roberto Menicucci

Es asombroso lo que llega a coleccionar la gente. Esta persona en particular dueña de varias casas en alquiler recordaba cuánta gente había pasado por sus casas, las nacionalidades, los hijos que tenían; pero sobre todo los daños que le habían hecho a sus casas y el porqué habían llegado a vivir allí o lo que le habían quedado en deber por rentas. Sin duda estas dos últimas cosas le acarreaban mucho malestar y enojo, puesto que sus casas eran su bien más preciado y vivía de esos alquileres, pero siempre remarcaba en los daños y sobre todo en los dineros pendientes. ¡Qué colección y qué molestia acarreaba con estos recuerdos! Por cierto siempre le habían destruído la propiedad: qué casualidad o así lo  miraba ella.

Otras personas recuerdan amores y no cierran capítulos, siguen pendientes de las  que en otro momento fueron sus parejas y escudriñan en sus vidas para saber qué es lo que están haciendo o con quién están ahora. Si son mejores que ellas, más bonitas y la amiga que les robó al novio si al final siguió con él o se le robó la fortuna a otro. ¡Qué calvario!

Otras atesoran recuerdos y tal cual libro en su memoria reconocen cada hecho pasado como si pasó ayer y lo mal que les fue en ese momento que no se deciden a olvidar.  Sobre todo cuando se sienten mal y como un trinchante que asuza el fuego, van y agarran el recuerdo más doloroso y lo retuercen para sentir y vivirlo tal cual fue. Y nunca descansan.

Sin lugar a dudas,  qué peso llevan encima los coleccionistas porque es muy difícil olvidar y/o perdonar o simplemente no se les antoja. Lo peor de todo es que esto no los deja vivir tranquilamente y se agobian, pues su “colección” se vuelve pesada y nefasta.

¿Qué estás coleccionando? ¿Desamores, recuerdos tristes o dolorosos, injusticias, hechos que ya terminaron y simplemente quedaron en tu memoria, que solo son eso: recuerdos?

¡Cuánto lastre y para nada! Porque el que colecciona al final es el único dañado. ¿Cuántas USB podrías llenar con tus recuerdos? Ojalá que sean buenos y si no salen enumerados aquí, si te hacen daño, remuévelos. Vale por ti…

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El poder de tu mente en la mano

¿Sabías que en su mayor parte la vida depende de tu mente y de cómo te enfoques? Esto aplicado a la vida cotidiana, los sufrimientos, los problemas, la escacez y todo lo que pase por  nuestra mente que es sumamente poderosa.

El tema es que podamos manejar bien las distintas facetas de la vida y no que las mismas nos modelen a nosotros. El otro punto también es, que cuando las cosas no salgan como piensas es necesario que no dejes que eso gobierne ese momento y que permanezca  y determine  el resto de tu diario vivir. Los sucesos, los momentos van y vienen y se suceden en ciclos porque empiezan y terminan. Así es que todo tiene un ciclo.

Nuestra mente es maleable, o sea que puede acomodarse a cómo nuestro intelecto le diga que se comporte. Y así, si nos predisponemos para que el color gris del día se instale, se instalará. Si nos ha sucedido un problema apenas hemos entrado al trabajo y nos quedamos allí recordándolo, así seguirá el resto de tu día. Y así con todas las  cosas de la vida, que son innumerables.

Muchas personas dicen que eres el resultado de tus circunstancias. Esto es discutible, porque cada uno es capaz de hacer cambiar esa circunstancia aparentemente insuperable. A la vez, es cierto que algunos hechos nos marcarán la vida, pero los mismos no deben ser determinantes para nuestro hoy y a la vez tampoco deben determinar cómo vamos a seguir con nuestra vida.

El problema principal que tenemos muchos de nosotros es que pensamos demasiado en el futuro y nos acordamos mucho del pasado. De un futuro ¿para qué? si el mismo no existe. Y del pasado para seguir echando jugo de limón a las heridas que nos ha dejado el diario vivir y la convivencia, que en ningún momento es del todo fácil o sencilla.

¿Crees en el poder de tu mente? Piénsalo, es posible que te estés dejando manejar por ella y no que tú la manejes. Intenta buscar medios que te ayuden, de tal manera que te enfoques en el día presente y el estrés de tu mente, de tu vida y  de tu día lograrán bajar completamente.

Reflexiona, es posible dejar de lado lo que te atormenta y ordenarle al centro de operaciones de tu vida, la mente, que vaya por donde tu quieras.¡Buen reto!